En las ardientes regiones del norte desértico la vida vegetal está negada tanto por el clima extremo como por la presencia de extensos mantos minerales.
Apenas crecen cactos y arbustos en escondidos valles de la cordillera y en la costa. Al sur de las salitreras se desarrollan los matorrales, que predominan hasta el nivel de Valparaíso. Allí se dan arbustos de espino, quillay y palma chilena.
Esta planta otorga al paisaje su aspecto característico. El rumbo sur señala grados ascendentes de la flora: de los matorrales se pasa a la zona agrícola y a la región de las praderas, y finalmente al asiento de los grandes bosques, donde florecen las especies forestales que tanto gravitan en la economía chilena: alerce, ciprés, mañió, roble, coihué, raulí, pehuén, lingue, etc. Más allá de los bosques sólo abunda el quillay, pero en el extremo sur, por el rigor del clima y las turberas, únicamente vegetan plantas raquíticas.
El reino animal está representado por varias especies típicas: la llama, el guanaco, la alpaca y la vicuña, camélidos del altiplano; el huemul, cérvido de la región patagónica cordillerana, que ya se extingue, lo mismo que la chinchilla, roedor de la alta montaña; el coipu o coipo es también exclusivo de la región sur chileno-argentina. La fauna marina incluye el congrio, róbalo, corno, albacora (pez espada), carpa, cauque, lenguado, merlín (pez aguja), pejegallo, tenca, focas y ballenas. Las langostas y las ostras chilenas gozan de gran reputación.
Entre las aves, el cóndor es propio de las altas cumbres; el águila, pelícano pardo, flamenco chileno, pato real, pato picazo, la codorniz de California y el cisne de cuello negro figuran entre las especies más conocidas, El albatros y el petrel son característicos de las zonas glaciales. En las desoladas regiones costeras del norte habita el Perú de la familia de los cormoranes, que allí en el Perú forma valiosos depósitos de guano, rico en fosfato, que se emplea como abono.