Las especies silvestres que habitan en el suelo argentino se dividen en exóticas y autóctonas. A las primeras corresponden el ciervo colorado, ciervo axis, gamo europeo, antílope, ciervo muía, reno, cabra hispánica y ¡abolí europeo, que fue- ron introducidos con fines ornamentales o cinegéticos y se han difundido sobre todo en la llanura pampeana y el borde andino-patagónico, a punto tal que algunos, como el ciervo colorado y el jabalí, han sido declarados plagas nacionales. Ejemplares menores de este grupo son la liebre y el conejo, que proliferan en las llanuras. Dos animales de piel fina, el castor y la rata almizclera, importados de la América del Norte, se han aclimatado en Tierra del Fuego, donde crecen lozanamente. A las especies indígenas pertenecen la vicuña (a punto de extinguirse), el guanaco (amenazado asimismo de extinción por la incontrolada caza que se hizo del chulengo), la llama y la alpaca (también en retroceso numérico). Estos camélidos habitan la región andina del Norte. El yaguareté tiene su habita en la región NE.; el puma está diseminado prácticamente en toda la República, con excepción de las zonas agrícolas; el anta o tapir vive en el extremo norte; [>,. el pécari en el N., hasta el centro de la República; el huemul está confinado en el extremo occidental patagónico, lo mismo que el ciervo pudú. Están difundidos, además, el ciervo de los pantanos, el ciervo de las pampas, corzuelas, ocelotes, zorros, zorrinos, comadrejas y maras. Hay 1.100 formas de aves. El ñandú o avestruz americano está afincado en el centro y en el sur. En la alto montaña habita el cóndor y en la zona antártica el albatros, el petrel y el pingüino. Éste emigra hasta la costa patagónica, frecuentada también por aves guaneras, como el biguá. Las rapaces más comunes son el buitre, águila, aguilucho, halcón, gavilán, chimango, caracará y carancho; y de las trepadoras, tucanes y 34 especies de loros y cotorras. La avutarda y los patos son grandes especies migratorias. Los cisnes y los chajaes pertenecen a este grupo. La charata, la martineta, las perdices y las gallaretas son habitantes de las praderas. El cisne de cuello negro tiene su hogar en los Andes patagónicos. Hay 180 especies y subespecies de ofidios, de los cuales sóicnscho víboras y tres corales son peligrosas. Con excepción de la Tierra del Fuego existen en todo el territorio, en abundancia ascendente de S. a N. Por su hábito alimentario están protegidas la boa de las vizcacheras y la musaraña (ofiófaga). Las más corrientes son las yararaes y las de cascabel. De los animales de piel fina, la chinchilla, originaria de la alta montaña de la Puna, ha sido prácticamente extinguida en su estado silvestre y se cría en cautividad, lo mismo que el exótico visón. En las aguas antárticas se registra la mayor concentración de ballenas del mundo (azul, de aleta, jorobada y de esperma). Son también ricas en lobos marinos y elefantes marinos, los cuales tienen grandes apostaderos en la costa patagónica. En las aguas adyacentes del Atlántico se encuentra en abundancia la merluza, la caballa, anchoíta, cazón, pescadilla, abadejo, besugo, corvina, cornalito, pejerrey, porgo, pez gallo, pez elefante, ángel, tiburón, papamoscas, lenguado, congrio, salmón, palometa, mero, brotóla, raya, lisa, róbalo, sardina y corvina negra. Fuera del mar epicontinental argentino se encuentran atunes y peces espada. Mariscos: mejillón, calamar, langostino, camarón, centolla, pulpito, calamarete, cholga y cangrejo. Las aguas lacustre (naturales y artificiales) se han convertido en viveros de pejerreyes, truchas y salmones, para la pesca deportiva. En los ríos abundan el surubí (gigante de hasta dos metros), dorado, pacú, sábalo, tararira, bagre, patí, etc.
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