Folklore. Finos artículos de madera de caobo, tallas en madera, objetos de carey, bolsos de sisal y artísticos bordados figuran entre los productos de la artesanía dominicana. Las tradiciones indígenas prácticamente no existen, pues durante la conquista y la colonización española los primitivos habitantes de la actual República Dominicana desaparecieron en su mayoría, debido a los penosos trabajos a que fueron sometidos. Sin embargo, en cuanto a la música y la danza de los antiguos tainos antillanos, los estudiosos del folklore dominicano citan el famoso Areito de Anacaona, no obstante que ya se advierte en él la influencia de los negros que los españoles llevaron a la isla en calidad de esclavos. El areíto, según ciertos relatos fidedignos, como los de fray Bartolomé de las Casas y Gonzalo Fernández de Oviedo, era una danza cantada con acompañamiento de diversos instrumentos de percusión, entre ellos una especie de tambor sin parche denominado "maguay"; cascabeles de madera, a manera de maracas; "guajeys", calabazas, y "maricubas", instrumentos de cuerdas de cabuya. Cantando y bailando, con el areíto se narraban acontecimientos históricos, y era también un género empleado para solemnizar las celebraciones religiosas. Las melodías y ritmos nativos dominicanos actuales son la expresión del amalgamamiento de blancos, negros y, en mucho menor escala, de indígenas. Así, desde los tiempos coloniales forman parte de la música criolla el son, ¡unto a la calenda, danza negra, y al fandanguillo, de origen español. Otras danzas populares son el merengue, una de las más difundidas; la mangulina, carabiné, sarambo, bolero, punto, gibaeño, tonada, manguanera, zapateado, montuno y media tuna.
|