Si usted decide hacer el viaje en su auto, le ofrecemos algunas sugerencias para tener en cuenta a la hora de viajar más aún si son sus vacaciones. Bien, Usted llegó al Chuy. Hizo aduana, alimentó a la familia y sigue camino. Está cansado pero no quiere frenar en Pelotas porque prefiere hacer un poco más de carretera Tampoco le da la nafta como para llegar a Porto Alegre porque la ruta es un estrés; entonces, ¿qué hace?, ¿adonde va?... ¡a San Lourenco do Sul!, ciudad pequeña, con un hotel llamado Hotel das Figueiras más que agradable sobre la Lagoa dos Patos, coqueto, accesible, sin lujos y de buen gusto... Aquí empiezan las vacaciones: su primera buena cena... una cama mullida... un buen baño caliente... y al otro día ¡todos arriba! tempranito y de buen humor, prontos para continuar con la marcha hacia el norte. Después de andar un buen trecho, usted pasó por Porto Alegre y no entró, siguió de largo hacia las playas. Al ratito va a notar que el paisaje empieza a cambiar: un morro por aquí... otro morro por allá... hasta que usted y su familia se ven sumergidos en un mar de montañas de exuberante vegetación. Sus hijos se pelean ahora por ver a quién le toca ir en la ventana y su señora se emociona cada vez que pasan por un artesanato... No se deje vencer... pasará por varios, y si bien su señora tiene razón y vale la pena frenar, hágalo a la vuelta, cuando sepa con qué espacio físico real cuentan ustedes para sus compras. Recuerde: no se deje llevar por sus emociones y mucho menos por las de su señora. Usted venció, no se detuvo y ahora la familia está hambrienta. No se complique, en cuanto vea una estación de servicio, entre. Todas cuentan con un lanchonete donde poder comer algo rápido y rico. En el trébol de Aracatuba, primer momento de tensión entre usted y su señora: hay que decidir qué tipo de vacaciones quieren: si deciden tomar a la derecha van a conocer unas playas despojadas e increíbles, si prefieren un poco más de acción no se van a detener hasta llegar a Florianópolis que está a 85 km de distancia de donde se encuentran. Optaron por la derecha... y llegaron a dos grandes lagunas (Ibiraquera y Encantada) entre montanas, enmarcando un grupo de playas entre las cuales destacamos tres: Garopaba, pequeño pueblo de pescadores salido de una novela de Jorge Amado, Ferrugem y Praia do Rosa, paraísos para los amantes del surf. Estas tres playas son para descansar y gozar de la naturaleza. No existen los grandes hoteles ni una agitada vida nocturna; sí las posadas encantadoras y los bolichitos por doquier. En cuanto a las posadas, las hay de verdadero confort, sin llegar al exceso del lujo, y las más tranqui, si es que usted va en plan gasoleros. La Pousada The Rosebud, en lo alto del morro con una mega vista de Praia do Rosa, es un lugar encantador atendido por sus propios dueños. Tiene piscina, bar, restaurante, lavan- dería y todas las suites dan al mar o a las lagunas, y son tan macanudos que prestan sillas y sombrillas para ir a la playa. Puesta con mucho gusto, usted pagará hasta 20 dólares por persona y por día con desayuno incluido en temporada alta. Una opción más económica es la Pousada Watu Kerere, en la Estrada Geral do Rosa, con cabañas para 6 personas. Tiene piscina, servicio al cuarto, ventilador de techo, buena vista y está en el medio de la naturaleza. Bueno... recorrieron la zona y decidieron quedarse unos días porque el lugar promete mucho...: avistamiento de ballenas (en temporada), surf y mucho eco-turismo. Si les gustan las caminatas, cuentan con el antiguo Caminho do Rei de 6 km de recorrido y dificultad media (pregunte por la leyenda). Pero como usted es incansable, inventa otra excursión a la Cachoeira Zanela, en Paulo Lopes, y decide recorrer un trecho un poco más difícil que los anteriores escalando un morro durante una hora, para llegar a esta catarata rodeada de piscinas naturales.
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