El conocimiento más antiguo que se tiene sobre el nombre Israel data del año 1210 adC, mencionado en la Estela de Merneptah (en un poema dedicado al faraón Merneptah), en el cual se cita el nombre asociado no a un lugar geográfico, sino a un pueblo o grupo de gente. No obstante, durante casi 2000 años, el pueblo judío se ha seguido refiriendo como Israel, como su patria, la Tierra Sagrada o la Tierra Prometida a lo que los romanos pasaron a denominar Palestina (o Siria Palestina) tras aplastar la Primera Revuelta Judía (66-73 dC). Israel como lugar geográfico ocupa un espacio especial en las obligaciones religiosas judías, que incluye el lugar más importante del judaísmo, el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, una de las pocas evidencias del Primer y el Segundo Templo de Jerusalén. Desde principios del siglo XII adC existieron en Israel una serie de tribus de origen hebreo, que acabaron por conformar dos estados, el reino de Israel y el reino de Judá. Ambos reinos fueron gobernados por los reyes David y Salomón antes de su separación definitiva, hechos que parecen confirmar las evidencias arqueológicas. Posteriormente, bajo los sucesivos dominios extranjeros de Asiria, Babilonia, Persia, Macedonia, el imperio seléucida, Roma y Bizancio, la presencia de judíos en Palestina se vio sustancialmente disminuida a consecuencia de la expulsión masiva de que fue objeto este pueblo. En particular, el fracaso de la revuelta judía bajo el Imperio romano ocasionó la principal expulsión de judíos de esta tierra. Curiosamente la Mishná y el Talmud, dos de los textos más importantes del judaísmo, fueron escritos durante esta época. Los árabes conquistaron el territorio de Palestina en el año 639, expulsando a los bizantinos. Desde entonces y hasta el año 1517, en que fue anexionada por el Imperio otomano, Palestina fue dominada por varios estados islámicos, únicamente interrumpida dicha dominación durante el periodo de las cruzadas. Sin embargo, siempre existió una exigua comunidad judía en Palestina, que fluctuó considerablemente a través de los siglos. En 1881 existía una población de 20.000 a 25.000 judíos, respecto a una población total estimada de 470.000 habitantes, y cuya presencia principal radicaba en Jerusalén, en la cual hacia 1884 eran una de las etnias mayoritarias, hasta llegar a ser en 1896 mayoría absoluta. Sionismo y Aliyá La primera ola de inmigración judía a Palestina o aliyá se produjo en 1881, como consecuencia de las persecuciones a que eran sometidos los judíos en Europa y las ideas de Moisés Hess, un sionista-socialista que abogaba por la redención del territorio considerado como la patria hebrea. Los judíos compraban tierras a las autoridades otomanas y a los terratenientes árabes, surgiendo de esta forma los primeros asentamientos agrícolas. Es en esta época cuando pueden apreciarse las primeras tensiones entre árabes y judíos. El movimiento sionista fue fundado por Theodor Herzl (1860-1904), judío de origen austríaco que en 1896 publicó su obra Der Judenstaat ("El Estado Judío"), en la cual abogaba por la creación de un Estado nacional judío. Al año siguiente organizó el primer congreso mundial del sionismo. El surgimiento del sionismo dio lugar a la Segunda Aliyá (1904-1914) cuando emigraron a Israel unos 40.000 judíos. En 1917, el Ministro de Asuntos Exteriores Británico, Arthur James Balfour, emitió una declaración en donde se promovía la idea del establecimiento de una patria para el pueblo judío (la Declaración Balfour). En 1920, Palestina fue adjudicada al Reino Unido para su administración como Mandato de la Sociedad de Naciones. La tercera (1919-1923) y la cuarta aliyá (1924-1929) de inmigración judía se produjo después de la Primera Guerra Mundial. En 1929 se produjo una revuelta por parte de los árabes en Palestina que produjo 133 muertos entre los judíos. Es difícil calcular el número de muertos entre los residentes árabes, pero la revuelta fue provocada por la expropiación de tierras de los británicos a los musulmanes, que posteriormente vendían a los judíos. Fue sofocada por las fuerzas británicas. El avance del nazismo en 1933 dio lugar a la quinta aliyá. Los judíos en Palestina incrementaron su población de un 11% en 1920 a un 30% en 1940. El Holocausto, en conjunto con la negativa de las potencias occidentales de abrir sus fronteras, ocasionó otra ola de inmigrantes a Palestina, elevando su número hasta los 600.000 habitantes judíos. En 1939, los británicos abandonaron la idea de un Estado judío, así como la idea de partición de Palestina. Por el contrario, tomaron medidas para limitar la inmigración judía (el Libro Blanco) y restringieron la compra de tierras por parte de los judíos. También establecieron una política en la cual judíos y árabes estarían destinados a gobernar conjuntamente Palestina. Esta idea nunca llegó a ser implementada por la oposición que presentaron ambos pueblos, y por el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la prohibición de inmigración judía a Palestina permaneció vigente y muchos judíos fueron interceptados y devueltos a Europa, si bien un gran número pudo entrar de forma clandestina en el país.
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