Para quienes no dispongan de tiempo ni estado físico para realizar el recorrido descrito, existe la opción de hacer tramos cortos a pie. Algunos no requieren de guías, como la primera parte del Bright Ángel. Muy transitado, con veredas anchas, bellísimo y uno de los menos peligrosos, este trecho se puede realizar sin mayores complicaciones. Otra posibilidad es sobrevolar el Cañón y zonas aledañas como los volcanes extintos y el Lago Mead- a bordo de un helicóptero. Si se contrata este servicio. Sin embargo, si la elección es la caminata, puede contratar servicios más económicos. El avistamiento aéreo de este monumental accidente geográfico produce un shock en los pasajeros. El helicóptero se interna en el corazón del territorio indio llamado Hualapai. Hacia el final, la nave planea por el Valle del Fuego y la represa Hoover. Tal vez menos excitante que el vuelo, pero ciertamente más fácil que el trekking, es adentrarse en mula al Cañón. Estos trayectos, que cuentan con servicios de guía, toman dos o tres días y las reservas deben hacerse con meses de antelación. Almas aventureras, ecológicas, curiosas y hasta incrédulas se ven conmovidas por la hermosura del Cañón del Colorado. Sobrevolándolo como las águilas desde el cielo, recorriéndolo por los escarpados senderos de las muías o irrumpiendo a pie hasta lo más profundo de sus gargantas de piedra, la aventura encuentra en el Gran Cañón de sus máximos escenarios.
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