En Nueva York nada parece importante cuendo en realidad todo importa. El Rico tiene que parrecer "Rico", El Elegante, Elegante, El Mafioso, "Mafioso" y los pordioseros deben parecer los peores del mundo. Es por esto que se cuida todos los detalles. Tomemos el ejemplo de los shop- ping bags o bolsas de compras, que adquieren vital importancia de acuerdo al sitio y forma en que se las pasee. Se diría que hay cierto "dime qué bolsa llevas y te diré quién eres"; desde el bolso turquesa de letras negras de Tiffany's o el Big Brown Bag de Bloomingdales, hasta los de Saks 5th, Avenue (negros con letras rojas), todos ellos hablan de una forma y cultura de consumo. Pero es quizás un bolso azul con letras blancas el que resalta el status de consumista y prestigio cultura] de quien lo lleve, ya que indica una compra en el Museo Metropolitano de Arte o en alguna de sus afamadas boutiques. Si el portador no lo ha reciclado para otros usos, está llevando en su bolso objetos de fina calidad y buen gusto. Estos bolsos proliferan en las calles y hoteles de Nueva York y la razón es la excelente distribución de sus boutiques y su acervo cultural que abarca todas las manifestaciones de la historia de la humanidad. La mayoría de lo ofrecido en las boutiques del Metropolitan está fabricado por el propio museo y las opciones van desde un paquete de servilletas de papel hasta joyas, pañuelos y corbatas, todo copiado o inspirado en las obras del museo. Estas boutiques son tan importantes que están diseminadas por el gigantesco edificio ubicado en el Central Park frente a la 5a avenida. Hay una colorida tienda central que ocupa parte de la planta baja y el entrepiso. Existen también sucursales de la tienda en el corazón de Nueva York, en la Plaza Rockefeller y otra en la calle Prince, en pleno Soho. Las ventas en los museos comenzaron con libros que inventariaban e ilustraban su acervo. Luego aparecieron las postales y los afiches, sin olvidarnos de los copistas no oficiales del Museo del Prado, cuyos velázquez, goyas y murillos adornan las paredes de no pocos hogares de nuestro país. Con la modernización del concepto de museo, comenzada en Estados Unidos y Alemania, surgen otras funciones alternativas a las de la mera contemplación de las obras de arte, generalmente reservada a una élite cultural. Los nuevos museos, o los museos renovados comenzaron a incorporar salas de conferencias, cines bibliotecas, cafeterías, restaurantes y, por supuesto, tiendas y boutiques, haciéndolos accesibles e interesantes a una mayor cantidad de público.
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