Así como el café hizo despegar la ciudad de San Pablo y el caucho convirtió a Manaus en una metrópolis en el corazón de la selva amazónica, el oro de los filones de Minas Gerais escribieron un capítulo vital en la historia de Brasil. Productivos por un período de 50 años, enriquecieron la zona para luego vaciarse debido a su mala explotación. Las ricas ciudades que florecían basadas en la minería decayeron y se convirtieron en focos de revueltas sociales. La política impositiva de la corona portuguesa derivó en la famosa inconfidencia mineira, una revuelta organizada por el dentista Joaquín José da Silva Xavier (Tiradentes) que marcó la senda del movimiento para la pendencia nacional. Recorrer las ciudades es el comienzo de un viaje en el tiempo donde las calles, edificios y hasta los habitantes recuerdan la gloria y avanzan hacia el nuevo siglo como si el tiempo se hubiera detenido. Belo Horizonte: Gracias a su completa infraestructura hotelera y gastronómica, Belo Horizonte resulta ideal como "campamento base" desde donde iniciar el recorrido. Fundada hace 100 años, la capital del estado fue la primera ciudad de Brasil planeada desde un punto de vista urbanístico, y puede resultar compleja para los recién llegados. La ciudad cuenta con varios paseos interesantes, entre ellos el Bairro da Pampuiha que alrededor de un lago artificial reúne obras de Osear Niemeyer y jardines de Burle Marx, o el Parque das Mangabeiras, también diseñado por el paisajista Marx, con sus caminos forestados, y un espléndido mirador.
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