Continuando hacia el este de Belo Horizonte se encuentra Sabara, un pequeño y encantador pueblo donde el gótico que prevalece posee particulares influencias orientales. El mejor ejemplo es la Iglesia de Nossa Senhora do Ó, construida en el Ciclo del Oro, cuyo interior se encuentra laminado con ese metal. Una experiencia enriquecedora es visitar el Museo del Oro que alberga obras de arte sacro e instrumentos utilizados en la extracción, fundición y acuñado del oro. El Teatro Municipal de Sabara, antiguamente Casa de Ópera, se encuentra en excelente estado de conservación. Catas Altas: un alto en la naturaleza, cerca de la Serra do Espinhaco, la ciudad de Catas Altas propone un respiro en la recorrida barroca para entrar en contacto con la naturaleza en el Parque Natural do Caraca, una de las atracciones más importantes del estado de Minas Gerais. Hermosas vistas de los lagos, refrescantes baños en las cascadas y la exploración de montañas y grutas hacen las delicias de los amantes de la ecología y el turismo aventura. Una parada en la Iglesia Nossa Senhora da Máe dos Homens, construida en el siglo XIX, permite admirar un órgano de 700 tubos, magníficos vitrales de origen francés y una biblioteca con textos del siglo XVI. OuroPreto: La Villa Rica Fundada en 1711 con el nombre de Vila Rica, su grandeza y añeja existencia le valió el reconocimiento como Patrimonio Histórico de la Humanidad.El estado de óptima conservación de las viviendas, sus iglesias barrocas, las obras de Aleijadinho, las casas de los confidentes, transportan al pasado en un abrir y cerrar de ojos. Los colores y las formas aún vibran ante los asombrados ojos del visitante. Como producción local se destacan las piedras semipreciosas y las piezas de artesanato local.
|