La Calera, además de hermoso paseo y oportunidad para el descanso, es, fundamentalmente, una experiencia de vida. Fue fundada en 1887 por el bisabuelo del actual propietario. La hostería fue concebida en los principios de mantener el carácter de estancia tradicional brindando, a la vez, toda la infraestructura y comodidades necesarias para el huésped. La mayoría de las habitaciones están condicionadas con estufa a leña, lo cual se suma a una cálida decoración interior. Existen tres dormitorios especiales: Inglés, Fantasmas y Siesta, cada uno decorado con estilos de distintas épocas y ubicados en el casco principal de la estancia. Entre las numerosas actividades que se realizan durante la estadía, se puede disfrutar de paseos a caballo o en carros realizando un recorrido por el campo, con una breve parada para un picnic a la orilla de un arroyo. Desayuno, almuerzo y cena se preparan a partir de productos de elaboración propia. De esta forma se puede desayunar con mermelada y pan caseros, y almorzar y cenar ricos asados. En las tardes, el Estar Mayor, decorado con motivos gauchos y equipado con billar y varias estufas a leña, es el lugar preferido para los partidos de truco que se arman con huéspedes y personal de la estancia. Los lugares de esparcimiento incluyen una Sala de Lectura con una fantástica panorámica del campo, un Salón de Juegos con mesas de pool, mesas de barajas y juegos de mesa, y el Salón Comedor donde se sirven las comidas y tiene lugar una cena show los sábados por la noche. Si se viaja en vehículo, tomar por la ruta 5 hacia el norte. Luego se continúa por la ruta 20, donde un cartel indica La Calera. Al llegar al paraje Tres Árboles se ingresa en un trecho de balastro de aproximadamente 20km siguiendo los sucesivos carteles indicadores. En ómnibus son 250km desde Montevideo hasta Paso de los Toros. Desde Tres Cruces hay ocho salidas diarias. Conviene acordar previamente con La Calera para que el minivan de la hostería realice el traslado. Si bien la ruta y los caminos están en buen estado y la señalización es clara, se debe evitar el viaje por la noche. Aunque siempre habrá alguien para recibir al viajero, los horarios, tanto del personal como los de los huéspedes, siguen el patrón de la vida de campo: acostarse y levantarse temprano para aprovechar lo más posible el día.
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