 Florida es un departamento uruguayo situado en el centro del país. Limita al norte con Durazno, al noreste con Treinta y Tres, al este con Lavalleja, al noroeste con Flores, al sur con Canelones (por el Paso Pache), y al suroeste con San José. La superficie total del mismo es de 10.417 km², y tiene una población estimada de 68.181 habitantes según el censo de 2004.[1] La capital departamental es la ciudad homónima, situada a 96 km respecto a Montevideo, en el sur del Uruguay. El departamento de Florida fue creado por ley el 10 de julio de 1856, si bien su primer emplazamiento urbano, Fortín del Pintado, se remonta al año 1760. Debido a que las haciendas de los montevideanos eran saqueadas de forma continua, el Cabildo mandó a construir un fuerte llamado San Juan Bautista de la Frontera (Pintado) para su protección. Esto dio paso a cierta seguridad a los pobladores, que decidieron colocar su ganado a los alrededores del recinto, dando lugar a otro asentamiento próximo a una cuchilla sobre la Guardia del Pintado. Con el paso del tiempo y el ligero incremento poblacional, se erigió la primera capilla destinada a merced de Nuestra Señora de Luján, que fue donada por María Rosa Falanca y su hijo, tras el deceso de su marido el indio terrateniente Antonio Díaz. Hacia 1805, Benito Lué y Riega, obispo de Buenos Aires, levantó una nueva iglesia a pedido sus moradores, y en 1809, el virrey Santiago de Liniers nombró al presbítero Santiago Figueredo como nuevo cura de la zona. Éste favorecería la creación de un pueblo a instancias del Cabildo de Montevideo, siendo asesorado por el procurador Bernardo Suárez. El 24 de abril de ese mismo año, Figueredo en compañía de tres portavoces en representación de la comunidad enunciaron en voz alta: "La villa de San Fernando de la Florida está erigida por su majestad nuestro amado monarca." De esta manera nacería la villa oriental, que sería más adelante el escenario de la declaratoria de la independencia nacional. La presente aglomeración colonial recibió el nombre del quien era en ese entonces Fernando VII, rey de España, y del ministro de Carlos III, José Moñino, conde de Florida y futuro primer presidente de la Junta Central de España y de las Indias. Luego de que la Provincia Oriental fuera invadida y tomada por los portugueses en 1816, y con Lecor en el mando, el gobierno se distanció del poder bonaerense creándose la nueva Provincia Cisplatina. Durante casi cinco años el territorio se encontró sujeto a la voluntad lusitana, y tras la independencia de Brasil, la antigua Banda Oriental pasaría a integrar parte de su Imperio. Fue entonces cuando el 19 de abril de 1825 un grupo de treinta y dos hombres armados y liderados por el General Juan Antonio Lavalleja, abrió paso desde su exilio en Argentina y desembarcó en la playa de la Agraciada de Soriano. Un gobierno provisorio compuesto por síndicos de los Cabildos, se crea el 14 de junio instalando su sede en la Villa de San Fernando. Con el acuerdo del 20 de agosto, la Provincia consigue una propia junta de Representantes bajo la vigilancia de Luis Eduardo Pérez, su primer presidente. En las postrimerías de la sesión inaugural de la Junta, se aprobaron tres leyes elementales: la de Independencia, la de Unión y la ley del Pabellón. Esta propuesta sería presentada en la Convención Preliminar de Paz de 1828 en Río de Janeiro, con la participación de los gobiernos argentino y brasileño, y de un tercero, Inglaterra. Con la aprobación del estatuto, la Provincia Cisplatina se convertiría en un país libre e independiente bajo el nombre de República Oriental del Uruguay, en alusión a su ubicación geográfica y en virtud de la cual se había recibido la antigua denominación de Banda y de Provincia Oriental. La Piedra Alta, donde se vivió la declaratoria de la independencia uruguaya, se encuentra hoy disponible en el Prado de la ciudad de Florida, a orillas del río Santa Lucía. La situación geográfica del departamento favorece la comunicación con la capital del país, y sirve de cruce directo entre norte y sur, promoviendo la movilización interna de sus habitantes, que viajan a Montevideo por asuntos laborales y/o culturales. Florida presenta una diversa topografía — llanura platense y penillanura cristalina — que comprende tanto zonas serranas, como ásperas y pedregosas de Illescas en la mayor parte del límite con los departamentos de Lavalleja y Treinta y Tres. Asimismo posee pasturas húmedas y ricas en Maciel, Sarandí, costas del arroyo de la Virgen próximo a 25 de Agosto y Cardal, o, en Río Viejo, circundante a San Ramón. Dispone además de cerrilladas graníticas con coronillas, talas y espina de la cruz, sobre campos de pasturas consistentes y productivos bajos en Isla Mala y en las contigua franja costera del arroyo Santa Lucía Chico. El paisaje incluye las modestas cuchillas del Pintado, San Gabriel y Palermo en los confines de la capital, cerros ásperos, abundantes en hierro y cuarzo; campos de arena, como en Talita, o con una fina capa de tierra fértil, como en Santa Teresa, Juncal y la Macana. La Cuchilla Grande cruza el departamento de punta a punta, originando la rama meridional de la cuchilla Grande del Este, que se adentra en el departamento serrano. Por el este, los ríos y pequeños arroyos floridenses desembocan en el río Yí — afluente del río Negro — hacia el cual se dirigen los arroyuelos de Illesas, Timote, Maciel y Mansavillagra; y por el sur, con el Santa Lucía, que acoge al Santa Lucía Chico (que recorre a la capital) y a arroyos tales como el de Casupá, el Chamizo y el de la Virgen. El clima es húmedo y templado, con un promedio de temperaturas anuales de entre 16 y 19º C y unas precipitaciones que giran en torno a los 1.000 mm. El verano es árido y caluroso, y el invierno bastante frío, lo que, sumado a la abundancia de precipitaciones, cede el paso a una rica pardera de pastos y pajonales, lo que favorece a la economía del departamento, basada en la ganadería vacuna y ovina. Sobre la misma línea, la crecida de ríos y arroyos a causa de las frecuentes lluvias dificulta su drenaje y navegación, razón por la cual ciudades como la capital u otras de fácil acceso se sitúan mayoritariamente sobre zonas altas.
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