 Rocha es un departamento situado en el sureste de Uruguay. Limita al norte con Treinta y Tres, al este con Brasil, al sureste con el océano Atlántico y al oeste con los departamentos de Lavalleja y de Maldonado. Forma parte de lo que se conoce como penillanura cristalina, en su interior, y de las llanuras orientales, sobre la franja costera. Con una superficie de 10.551 km² (muy similar a la de Jamaica), es el séptimo departamento más extenso del país, y tiene una población de 69.937 habitantes según datos recabados por el censo de 2004. Antes de la llegada de los españoles, tribus indígenas poblaban el territorio. Con el arribo de los colonizadores, los bovinos comenzaron a cobrar relevancia por su cuero, lo que atrajo a los contrabandistas y faeneros, entre los que estuvo Luis de Rocha, procedente de Argentina, y de quien deriva el nombre del departamento y su capital. Nuestra Señora de los Remedios de Rocha (actualmente Rocha), la capital del departamento, fue fundada en 1793 cumpliendo instrucciones del virrey Nicolás de Arredondo y por obra del Ministro de la Real Hacienda del Puerto de Maldonado, Rafael Pérez del Puerto. En cambio, el departamento de Rocha fue creado con posterioridad por ley del 7 de julio de 1880. Hasta ese entonces formaba parte del actual departamento de Maldonado, que comprendía a los que son hoy Maldonado, Lavalleja y Rocha. A mediados del siglo XVIII, representó una tierra muy cotizada por los portugueses, que se asentaron en la Campaña del Chuy y pretendieron exceder los límites que el Tratado de Madrid establecía entre las dependencias españolas y lusitanas sobre la Banda Oriental. El departamento posee grandes llanuras aluviales y bañados, muchos de los cuales se presentan algo turbios, y una vasta complejidad de lagos y lagunas de mayor envergadura. Cerros tales como el Alférez, el San Miguel entre otros, contrastan por sus acabados rústicos con la simplicidad de los esteros, como lo son los Bañados de las Maravillas, San Miguel, India Muerta y un largo etcétera. Provenientes de la cadena serrana de Carapé, se adentran sobre su territorio las cuchillas de Averías y Carbonera, culminando en las pintorescas elevaciones de Bella Vista y la Blanqueada. También encontramos a las sierras de los Ajos y de los Rochas, junto a los cerros Vigía y Áspero. El litoral rochense se compone de extensas playas a menudo acompañadas de pedruscos sometidos a la erosión de las fuertes corrientes marinas que suelen castigar a la costa departamental y, en ocasiones, representan un peligro para los bañistas. Se ajustan a la susodicha descripción zonas arenosas como el cabo de Santa María, Cabo Polonio, Valizas, Punta del Diablo y La Pedrera, entre otras. Algunos pequeños islotes como las Islas de Torres, Verde, o la Coronilla son frecuentes a distancias que no se separan mucho de la ribera. Rocha posee un clima cálido, húmedo y lluvioso. Su baja y empinada costa dificulta el drenaje, por lo que suelen aparecer vastas zonas de lagunas, así como pequeños oasis entre las dunas del centro-norte. Próximo a los bañados interiores, y a los costeros dulces, emergen con cierta magnitud una serie de pajonales y juncales que se utilizan para cosechar arroz. El departamento es famoso además por encontrarse salpicado por las palmas o palmeras de Yatay, que nacen en su terreno y se extienden hacia el norte del país, muriendo en Salto. Rocha alberga además al bosque de ombúes más grande del mundo y cuenta con numerosos parques forestales y zonas de campamento, entre ellos, el de Cabo Polonio. Las especies animales que habitan en sus alrededores son generalmente aves de monte, teros, carpinchos, murciélagos, puercoespines, víboras de cascabel, lagartijas, liebres, conejos, cabras, etc. Por último, ya sobre el océano, se ven corvinas, merluzas, peces raya, meduzas (o agua vivas), lobos de mar, tiburones y, durante los meses de invierno (julio a septiembre), se puede apreciar escasamente la aparición de pingüinos y de algunas ballenas, muchas de las cuales pierden el rumbo y perecen en la costa.
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