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Machu Picchu Historia y Descubrimiento 4º Parte


Publicada en : 2011-07-02 en la categoria: Perú
  

El 24 de julio de 1911 es conocido por ser la fecha del "descubrimiento científico" de Machu Picchu, por el aficionado a la arqueología y explorador norteamericano Hiram Bingham.

A continuación, Machu Picchu Historia y Descubrimiento 4º Parte:

Desde que Hiram Bingham descubrió Machupicchu en 1911, el lugar ha captado la admiración del mundo entero y es tal vez el lugar histórico de mayor identificación para el Perú.

Este tema actualmente viene siendo un tema bastante polémico...

Ya que, son varias las teorías, unas dicen que fue construida en el siglo XV aproximadamente, siendo los primeros en visitar estos restos arqueológicos los señores Gavino Chávez, Enrique Palma y Agustín Lizárraga, los cuales dejaron grabados sus nombres en los muros de la ciudad, el 14 de Julio de 1902. Otros investigadores mantienen que fue, cuando llegaron Gavino Chávez y Agustín Lizárraga.

En todo caso, en 1911 fue Hiram Bingham quien hizo el descubrimiento científico de este lugar, apoyado por una expedición de la Universidad de Yale de USA y la Sociedad Geográfica Nacional.

Se puede decir que el hallazgo fue una casualidad, pues Hiram Bingham estuvo buscando la ciudad de Vilcabamba que fue el último refugio de los incas y el último punto de resistencia contra los españoles.

Años antes, Bingham se interesó en las leyendas tejidas en torno a la llacta de Vitcos o Viticos, el último refugio de los incas rebeldes a los españoles en la selva de Vilcabamba, narradas de forma épica por cronistas de esa época.

En 1906 realiza un viaje por la ruta Buenos Aires - Cusco, antiguo derrotero comercial durante la colonial . Llegando a esta última ciudad se reencuentra con su interés por la legendaria ciudad Inca (Vitcos) y el valle de Vilcabamba.

Emprende viaje a la ciudad de Abancay, entrada natural a esa parte de la selva donde supuestamente estaría Vitcos. Allí es informado de la existencia de una ciudad perdida en el "monte" (selva escarpada).

Nuevmente emprende viaje, y los guías locales lo llevan a unas imponentes ruinas que ahora conocemos como Choquequirao. Bingham no se dejó impresionar, la Vitcos de sus sueños debía ser más imponente aún.

Regresa a los Estados Unidos, entusiasmado por el descubrimiento a reunir fondos para continuar con sus exploraciones, logrando conseguir el apoyo de la National Geografic Society y la universidad de Yale, además de dinero entregado por amigos y familiares.

Encontrar Victos ya no era solo un interés académico, era una empresa bien planificada.

En enero de 1911, el Sr. Braulio Polo y la Borda, propietarios de la hacienda Echarati, en la localidad de Mandor, provincia de la Convención, departamento de Cusco, tiene como invitado al Sr. Giesecke, por entonces rector de la Universidad San Antonio Abad del Cusco, a quien le cuenta que toda la zona estaba plagada de ruinas incas (una de ellas, era Machu Picchu). Giesecke, conocedor del interés de Bingham, le escribe, contándole sobre este hecho.

Si bien es claro que Bingham no descubre Machu Picchu en el sentido estricto de la palabra, es indudable que tuvo el mérito de ser la primera persona en reconocer la importancia de las ruinas, en esos tiempos, estudiándolas con un equipo multidisciplinario y divulgando sus hallazgos, para que hoy podamos disfrutar de su majestuosa belleza.

Aunque los criterios arqueológicos empleados no fueran los más adecuados desde la perspectiva actual, y pese, también, a la polémica que hasta hoy envuelve la más que irregular salida del país del material arqueológico excavado (que consta de al menos unas 46.332 piezas) y que hasta el 2009 no ha sido devuelto al gobierno peruano.

En 1911 Bingham llega al valle de Vilcabamba, pasa por Mandor y contrata los servicios del guía local Melchor Arteaga.

El 24 de julio llegan a la sima del cerro llamado Machu Picchu, donde esta la fabulosa llacta inca de Picchu. Bingham la bautizó con el mismo nombre del cerro que la cobijaba y no tuvo dudas que ésta, si era la legendaria Vitcos.

Luego de este primer contacto con Machu Picchu, Bingham se comunica con Giesecke, quién cuenta el acontecimiento a José Cosio, Secretario de la Universidad San Antonio Abad del Cusco y catedrático de la Facultad de Letras, quien le sugirió organizar una expedición comprobatoria.

Encontrado Machu Picchu, la Vitcos de sus sueños, Bingham contrata en los Estados Unidos a una plana de arqueólogos y antropólogos (entre los que destaca G. Eaton) para excavar el lugar.

Con los auspicios del Gobierno del Perú de esos años, y dando clara muestra de su desinterés por el pasado incaico, dan permiso a la expedición de llevar a los Estados Unidos los objetos encontrados durante los trabajos de esa temporada.

Existe mucha controversia sobre lo que las expediciones de Bingham tomaron realmente de Perú, con muchos números contradictorios e informes.

El informe oficial del Gobierno peruano hecho en 1916, informa que ellos tomaron 74 cajas llenas de huesos, momias, cerámicas, textiles, metales y objetos de madera, pero ningún artículo de oro o plata fué registrado.

Sin embargo, existen muchas dudas, dada la magnitud de esta ciudadela inca y su importancia para la nobleza.

Todos los estudios están de acuerdo en que fué imposible que no encontraran objetos hechos con metales preciosos en Machu Picchu.

Es decir, esta ciudad perdida de los Incas no fue saqueada o visitada por los españoles durante cuatrocientos años, entonces debe de haber tenido algunas hermosas piezas ceremoniales y adornos reales, hechas en oro y plata.

Nota: El gobierno Peruano y la Universidad de Yale están en conversaciones sobre el retorno de dicho material y su colocación en un museo Arqueológico en Machu Picchu.



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