Conociendo El Turismo Rural Español... Vivir en plena naturaleza, disfrutar de las cosas sencillas, recuperar la calma, practicar ejercicio... explican el auge de esta nueva propuesta turística.
A continuación, Conociendo El Turismo Rural Español:
Desde hace unos años, tenemos la posibilidad de conocer cómo nos defenderíamos alejados del humo, del ruido, de los gritos, del estrés del trabajo y la competitividad diaria... Y todo gracias al turismo rural.
Esta actividad vacacional en auge tiene como principal finalidad el retorno al mundo rural, viviendo y participando de las tradiciones y culturas propias de sus habitantes.
Nace casi como una respuesta al desarrollo de un turismo en lugares de ocio donde la gente se hacina y prácticamente es imposible el descanso, y busca el reencuentro con hábitos de vida que devuelven la paz de espíritu que necesitan y a sus verdaderas raíces, en la tierra.
Todo ello complementado, para quienes quieran, con las emociones fuertes que proporcionan algunos deportes al aire libre.
Un poco de histotia: Los orígenes del turismo rural se remontan a los setenta, "boom" turístico español, cuando se convertían parajes de ensueño en ciudades de hormigón y cementó.
Entonces apareció un nuevo producto turístico que se dio a conocer como "Vacaciones en Casas de Labranza": además de ofrecer una verdadera posibilidad de descanso, se incorporaba a la economía del medio rural como complemento a unos recursos agrícolas que cada vez eran menos competitivos ante los nuevos productos importados.
Hasta hoy: Después, en los ochenta y noventa, las Comunidades Autónomas, utilizando sus competencias en materia de turismo, regularon por decreto esta nueva modalidad de ocio dándole diferentes denominaciones y similares características técnicas y planteamientos de desarrollo del medio rural.
Esta actividad turística, en principio, incluía el alojamiento compartido o independiente en casa de los propietarios, dedicados a la actividad ganadera y agrícola. Así se pretendía reactivar las zonas más deprimidas con una mejora de su calidad de vida, complementando las actividades económicas tradicionales con las turísticas.
Con el tiempo, a los alojamientos rurales propiamente dichos se les fueron sumando casas particulares en los pueblos y la hostelería tradicional: posadas, hospederías, hosterías, hostales, apartamentos, ventas, albergues e incluso campings.
Una diversificación que ha acabado dotando al turismo rural de variadas actividades.